El aumento poblacional por la inmigración refuerza el motor de la economía española.
La economía española experimentó un crecimiento notable en 2025 (alrededor del 2,5 %), apoyado en varios factores, entre los que destaca el aumento de la población gracias a la inmigración. Este “boom” demográfico está compensando el descenso natural de la población nativa —debido a la baja natalidad y al envejecimiento— y permite sostener el consumo interno, la inversión y el mercado laboral. La llegada de inmigrantes ha aportado fuerza de trabajo joven en sectores clave, ayudando a mantener la actividad económica y a dar dinamismo a la demanda interna. En conjunto, este aumento poblacional está siendo crucial para que la economía española evite la contracción y mantenga un tirón económico sólido en un contexto europeo marcado por desafíos demográficos similares.
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