La falta de mano de obra cualificada tensiona el futuro del campo.
El sector agrario de Castilla y León se enfrenta a una crisis de personal que ha dejado de ser puntual para convertirse en un problema estructural. Según las principales organizaciones agrarias, la falta de relevo generacional y la dureza de las condiciones laborales han provocado un desinterés de la población local, lo que ha derivado en una dependencia crítica de la mano de obra extranjera, que ya representa más del 50% de los trabajadores en las explotaciones y hasta el 70% en épocas de campaña.
Esta situación se ve agravada por una excesiva burocracia en la tramitación de permisos de trabajo y la carencia de servicios e infraestructuras en el medio rural, factores que dificultan la fijación de población y el crecimiento de las empresas agrarias. Sin una simplificación administrativa y una mejora de las condiciones en los pueblos, el sector advierte de que la viabilidad de muchas explotaciones y la capacidad productiva de la región están en serio riesgo.
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