La inmigración impulsa el crecimiento demográfico de Castilla y León en contraste con el estancamiento europeo.
Castilla y León ha logrado aumentar su población gracias a la inmigración, en un contexto marcado por el envejecimiento y el estancamiento demográfico en la Unión Europea. Según los últimos datos del INE, el crecimiento no se debe a un aumento de nacimientos —que siguen siendo inferiores a las defunciones— sino a la llegada de personas procedentes de otros países. Esta tendencia también se observa a nivel nacional, donde la población nacida en España desciende y el incremento total depende cada vez más de la población extranjera. En el caso de Castilla y León, la inmigración compensa la pérdida de población autóctona y permite mantener una ligera subida del censo.
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